jueves, 9 de julio de 2015

Acerca del blog



Obra de Florencia Melo
Se me mezcla un poco todo, la verdad. La plantilla del blog me pide que especifique información de perfil por aquí, gustos e intereses por allá,  quién soy…..qué libros me gustan, entre otras. Y se me mezcla todo. Entonces en esta primera entrada acerca de qué trata el blog, me veo obligada a repetirme. En cierta manera siempre estoy repitiéndome. Me duplico, me triplico pero siempre ando por los mismos lugares. En Nada, la brillante  novela de Carmen Laforet, Andrea, el personaje principal dice en un momento “fui distraída todo el camino, pensando en que siempre se mueve uno en los mismos círculos de personas por más vueltas que parezca dar”. Y en mi caso hablo de los lugares de la pasión. Me apasionan los libros, leer es para mí como respirar. También escribo. En cierta manera, con los libros, con la literatura me pasa como a uno de los personajes de Simone  de Beauvoir en La mujer rota: “Niña, adolescente, los libros me salvaron de la desesperación; eso me persuadió de que la cultura es el más alto de los valores, y no logro considerar esta convicción con mirada crítica".
Tanto como leer me gusta pensar. Y ordenar (cosas e ideas, en la misma proporción). Sé que suena raro. Pero es así y tiene su lógica: ordenar es encontrar la mejor forma, dice Clarice Lispector. Sólo en una cosa no coincido con Clarice (por lo demás, es una de mis escritoras fetiche) cuando dice… “quizás sólo el pensamiento me salve, tengo miedo de la pasión”.  Pensamiento y pasión, van en mí pegados, pura adherencia. Y es en el proceso de pensar-ordenar/ordenar –pensar en que los pensamientos, como los vidriecitos de un caleidoscopio, decantan y arman una figura, una idea, una verdad, aunque sea provisoria. Hasta que las piezas giren y se vuelvan a mover. Y así, una y otra vez.
Este blog  trata de esas figuras;  es un intento de poner en palabras esas figuras, a veces armadas del todo, otras veces inconclusas, miradas a mitad de camino, captadas en el proceso mismo de su configuración. Algunos de los vidriecitos que elegí para este blog son: la literatura, la infancia, la adolescencia, los adultos, la Literatura infantil y Juvenil (LIJ), la literatura infantilla literatura juvenil, las lecturas adolescentes, la educación, los libros, la escuela,  la lectura, los mediadores, la escritura, las bibliotecas, los educadores.
Tendré que ser cuidadosa como dice Clarice y no quedarme en la seguridad de una de una tercera pierna, verdad engañosa, de una idea o pensamiento demasiados convincente… “Sé que voy a necesitar tener que tener cuidado para no usar subrepticiamente una nueva tercera pierna que en mí renace fácil como la hierba, y llamar a esa pierna protectora ‘una verdad’ “. El desafío es pensar a cada paso, volver a pensar los temas, revisar cada tanto las figuras.
Algo sobre los textos-figura: están escritos y pensados para ser compartidos, replicados, para  estimular la  reflexión conjunta sobre aquellos temas que arman esas figuras calidoscópicas de las que hablaba antes. Sólo por la cuestión de que están estructurados como pequeños textos/documentos, ensayísticos a veces, más reflexivos otras, monográficos, reseñas de libros, entre otros –con todo lo que ello implica: creación personal en base a lecturas y relecturas, citas de fuentes utilizadas, pensamientos e ideas de otros autores  (y que yo también citaré y mencionaré como corresponde he dicho) para apoyar o dar fuerza a aquello que pienso, etc- sólo les pediré que si algo les resulta útil del blog lo usen abiertamente, siempre con la gentileza de  mencionar la fuente (este blog y mi nombre).
Por el carácter de los textos precisamente es que las entradas no tienen una periodicidad fija. Figuras armadas, semi-armadas, ideas, pensamientos, inquietudes, ganas de hablar de…tengo en cantidad. Pero lo que condiciona (siempre) es el tiempo de poder sentarme a girar el caleidoscopio y ver qué figura se arma. El tiempo de poder espiar tranquila qué hay detrás de la cerradura y ver algo que crea que aporte o movilice de alguna manera.
  Cuando El Ojo en la Cerradura empezó a tomar forma (la idea, el pensamiento –otra vez el pensamiento- lo tenía desde hacía bastante tiempo) mi entusiasmo llamó a la puerta de algunas amigas que se sumaron a esta iniciativa. Le agradezco inmensamente a la artista ceramista Florencia Melo quien me cedió la imagen de su obra “La banda del ombú” como foto de encabezado de blog. Yo quería algo que transmitiera la idea del blog  y creo haberlo encontrado en esa imagen. Andando el blog, le haré justicia. No creo que haya sido casual que al comunicarle a Florencia la obra que elegí me dijera: “Gaby! Qué gracioso! tenemos que pedir permiso, porque son los niños amiguitos de una calle. En el barrio hay un ombú y todos suelen treparlo”.  Esto me conmovió.
Otorgado el permiso para usar la imagen – el mismo se le pidió al papá que lo encargó para que su hijo tenga siempre presente el valor de la amistad-  hubo que resolver algunas cuestiones técnicas de ajustar el ancho y demás cosas que no me resultan para nada amigables, pero por suerte tengo una amiga fotógrafa, bibliotecóloga y que sí es amiga de la tecnología. Gracias entonces a  Silvia Peloche por contestar con tanta paciencia cada uno de mis mails y por pasar una tarde de mate, y otras online,  conmigo pensando la mejor forma para el blog.  Y por el impulso. Y por las tardes de mates que vendrán. Ahora sí, me corro para que puedan espiar tranquilos por el ojo de la cerradura. Al menos, la de mi puerta.